La historia de la fotografía se remonta a cientos de años en los que los hombres lucharon por retener la imágen ilusoria que se formaba por los rayos filtrados de la luz.
El fenómeno de la cámara oscura ha sido observado desde hace muchos siglos. Cuando un rayo de luz entra por una hendidura en una habitación oscura, proyecta la imagen exterior sobre la pared opuesta.
En el renacimiento se utilizó para resolver problemas de perspectiva, ya que les permitía copiar fielmente los problemas de perspectiva.
Las primeras cámaras oscuras fueron tan grandes que cabía una persona de pié dentro de ellas. Luego fueron haciéndolas más pequeñas y en el siglo XVIII era una caja de madera de unos 60 cms de largo. A un lado tenía un lente y al otro lado un vidrio esmerilado. Luego les colocaron un espejo a 45 grados que enderezaba la imagen como en las cámaras reflex modernas.
Desde la antigüedad también se había observado que la luz, además de permitirnos ver las imágenes, cambia la naturaleza de algunas sustancias, como por ejemplo la clorofila de las plantas y las sales de plata, especialmente los haloideos. La sensibilidad de éstas sales fue oficialmente establecida por el físico alemán Johann Heinrich Schulze en 1727.
Además de los adelantes científicos, tanto químicos, como ópticos que más tarde conducirían a la invención de la fotografía, la clase media del siglo XVIII iba en aumento y tenía una gran demanda por hacerse retratos.
En 1796 se inventó la litografía, la cual permitía reproducir impresiones hechas sobre una placa de piedra lisa. En un principio se producían solamente las siluetas y unos dibujos más complejos logrados mediante la técnica de “physionotrace”.
Este era un aparato de madera, que funcionaba como un pantógrafo. El artista miraba a su modelo, quien debía estar sentado sin moverse, a través de un visor, e iba copiando sus facciones en unas pequeñas placas de metal que permitían hacer reproducciones.
La “cámara lucida” fue otro invento del siglo XVIII, el cual permitía el artista ver a su modelo al mismo tiempo que el papel, para ir “duplicando” a su modelo.
En 1802 Thomas Wedgwood hizo algunas pruebas cubriendo un papel blanco impregnándolo con una solución de nitrato de plata. Luego colocaba un dibujo en vidrio sobre la superficie del papel y lo exponía a los rayos del sol.
Las zonas del papel que no estaba protegidas por el dibujo cambiaban de color volviéndose más oscuras logrando una imagen negativa del dibujo inicial. Wedgwood, dejó sus investigaciones al no poder fijar las imágenes.
El primero en lograr fijar las imágenes fue Nicéphore Niépce en 1826.



