Encontrando la belleza en la fealdad

Los conceptos de belleza y fealdad son difíciles de describir y cambian de una cultura a otra, de una época a otra y hasta de una persona a otra.

Hay situaciones, sin embargo que nos emocionan a todos por igual y que despiertan sentimientos de admiración universal. Casi todos los fenómenos de la naturaleza, los animales, especialmente los cachorros de todas las especies, los bosques, plantas y flores y aunque los vemos desde nuestro nacimiento, nunca dejamos de apreciarlos y deleitarnos en su observación.

Los artistas en general se han recreado en la búsqueda de la belleza y muchos la han contrastado con la fealdad para hacerla resaltar. Leonardo Da Vinci lo dijo “La belleza y la fealdad se muestran más fuertes cuando se ven en contraste la una con la otra. (Le bellezze con le brut[t]ezze paiono piu potenti l’una per l’altra’).

A través de la historia del arte se ve como los artistas de todas las épocas de debaten al mostrar esta contradicción, y como en algunos casos prima la expresión de la belleza, mientras que en otros, el arte representa lo feo, triste, repulsivo o terrible.

En la historia de la fotografía también se ve como algunos fotógrafos se han dedicado a mostrar la belleza y la perfección como el norte americano Ansel Adams con sus paisajes inmaculados y algunos otros como Joseph Koudelka, han mostrado el dolor, la pobreza y la muerte de una manera increíblemente hermosa.

Para los fotógrafos (aficionados y profesionales) quienes estamos día a día a la caza de la creación de imágenes, es importante estar alerta ante éste tipo de situaciones, en que tanto la luz, las texturas y el color nos llevan a descubrir la belleza en circunstancias que podríamos describir como antiestéticas.

Descubrir la belleza dentro de la fealdad no siempre es fácil, pasar cerca de una flor seca y lograrla percibir como potencialmente bella, requiere mirar el mundo con ojos nuevos, dispuestos a olvidar lo aprendido, a no dejarse influenciar por la cultura y los conceptos preestablecidos… es decir, se requiere mirar el mundo con los ojos de un niño.

Los bebés sonríen ante cualquier rostro humano con completa delicia, sin importarles si es bello o feo, joven o viejo. Un niño se extasía ante un gota de rocío sobre una lata oxidada o al contemplar como corre el agua lluvia llevando hojas secas hacia la alcantarilla.

Mi hijo Martín, quien ahora tiene 6 años, es mi maestro a la hora de descubrir la belleza en los lugares más extraños. Cuando cumplió 4 años, mi esposo y yo le regalamos una cámara compacta con el propósito (oculto) de saber a él que le interesaba fotografiar, qué era importante, dónde y cómo quería él mostrarnos su mundo. El ahora cada día nos sorprende con las cosas que atrapa con su lente y con la forma en que explora con la cámara.

La capacidad de capturar una fotografía una escena bella o terrible pero estremecedora, donde la hermosura o la fealdad puedan tocar nuestras fibras más íntimas, es lo que hace que sea una imagen inolvidable.

Visita el índice de técnica fotográfica

Popularity: 4% [?]

Hacer un comentario

  • Lo más visto
  • Lo último
  • Comentarios
  • Etiquetas
  • Suscribirse
Advertise Here

Calendario

Mayo 2008
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Archivos

Secciones

Directorios