La exposición es crítica a la hora de fotografiar flores, y aunque con las cámaras digitales se puede trabajar un poco con ensayo y error, es mejor saber cómo podemos exponer la imagen correctamente desde el principio.
Después de la cámara, la segunda pieza de equipo más importante para componer una imagen, es el trípode. Este es necesario para enmarcar con cuidado y nos permite tener un control total sobre el enfoque y la profundidad de campo.
Mientras más cerca de la flor enfoquemos más corta será la profundidad de campo, el lugar donde enfoquemos es crítico y la apertura del diafragma debe ser acorde con las zonas que queramos conservar enfocadas y las partes de la imagen que queramos desenfocar.
Cuando fotografiamos contra fondo negro, blanco o a contraluz, el exposímetro de la cámara puede equivocarse.
Una forma fácil y sencilla de encontrar una exposición adecuada, es permitir que la cámara haga la lectura colocando un cartón gris al 18% en frente de la flor. Aunque en los almacenes fotográficos se consigue el cartón con el tono exacto, el cartón que viene al respaldo de cualquier libreta de notas tiene un tono muy aproximado.
Al tomar la medida de la luz debemos bloquear la exposición sosteniendo el obturador hasta la mitad, hasta que hagamos la toma o trabajamos la exposición manualmente.
De todas maneras, es aconsejable hacer unas tomas adicionales sub exponiendo y sobre exponiendo la imagen, para no ir a perder una toma excepcional por una mala exposición.
Fotografías de Victoria Restrepo ©
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