El otoño es una de las épocas más hermosas para fotografiar, donde los colores de las hojas y la calidad de la luz, hacen de esta una estación privilegiada.
Parte del encanto, es que es una situación pasajera y efímera, en una o dos semanas las hojas habrán caído y con ellas todo el colorido desaparecerá, para dar paso al monocromático invierno.
Para aprovechar al máximo la estación debemos tener presente algunas consideraciones básicas para obtener mejores imágenes:
La mejor luz es temprano en la mañana o al caer la tarde. La luz del medio día tiende a ser plana y a hacer los colores muy suaves.
La dirección de la luz también es importante, si no logramos captar el colorido como queremos, podemos tratar de girar 180 grados, es posible que a nuestra espalda la luz sea mejor.
El uso del trípode nos permite cerrar el diafragma para obtener imágenes más nítidas y con más profundidad de campo.
Un filtro polarizador, puede ayudarnos a obtener colores más saturados y fuertes, pues remueve el brillo y el reflejo de las hojas.
Mantener el ISO la más bajo posible, nos brinda la posibilidad de tener imágenes más limpias y sin ruido.
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Fotografías de Victoria Restrepo ©
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