La fotografía monocromática implica en sí misma un gran reto, no es fácil lograr mantener la imagen dentro de una gama de color y lograr que siga siendo interesante e impactante.
Con el color verde tenemos un reto adicional, vivimos en un planeta donde el verde nos rodea, la naturaleza está llena de tonos de verdes y muchísimas veces queremos fotografiarla, pero éste no es un color fácil de manejar.
Cuando trabajamos en película blanco y negro, es muy útil colocar un filtro verde sobre el lente, para separar y aclara los tonos, pero con la fotografía a color y especialmente la fotografía digital, debemos ser muy cuidadosos para lograr una buena imagen.
Muchas veces nos emociona un paisaje y lo fotografiamos, pero al ver la imagen posteriormente nos damos cuenta que está lejos de lo que percibimos con nuestros ojos. La verdad no sé cual sea la explicación técnica de cómo los sensores perciben la luz verde, pero la verdad es que tienden a volverse uniformes y generalmente terminamos con una gran masa del mismo tono.
He encontrado que es importante buscar situaciones donde haya muy buena luz para separar los tonos, pero no debe haber demasiado contraste. Si el sol está dando de plano, vamos a encontrarnos con áreas completamente quemadas (altas luces) y otras oscuras y sin detalles (sombras).
Es importante tener algo en la imagen que llame la atención y rompa con el fondo que tiende a volverse muy monótono, por ejemplo colocando una rama o una hoja en primer plano.
Buscar texturas fuertes, transparencias o contraluces donde se rompa la hegemonía del verde y desenfocar el fondo para lograr resaltar una porción de la imagen, estas son técnicas que nos pueden ayudar a la hora de fotografiar la naturaleza.
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Fotografías de Victoria Restrepo ©
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