Aunque la fotografía nocturna se comenzó a practicar desde los primeros fotógrafos, pero las limitaciones que ellos encontraron en los primeros años la hacían bastante difícil de realizar. Las cámaras eran pesadas, las emulsiones lentas y las placas de vidrio húmedas que debían emulsionarse y revelarse en el sitio de la toma, hicieron que la fotografía nocturna no apareciera como una práctica, hasta ya entrado el siglo 20.
Una fotografía se considera nocturna cuando ha sido tomada una hora o más después de que oscurezca, también se pueden obtener bellos resultados antes del amanecer o después del atardecer.
Para realizar fotografía nocturna con una cámara digital, lo primero que debemos tener es un trípode y un cuaderno de notas. El trípode es una herramienta tan esencial como la misma cámara y el cuaderno nos ayuda a llevar un recuento de qué velocidad utilizamos y cuáles fueron los resultados, para no tener que volver a cometer los mismo errores.
La exposición puede durar varios segundos o varias horas, dependiendo del lugar y de la cantidad de luz que haya y muchas veces aunque tomemos la luz con un exposímetro manual, es posible que el sensor no registre con al misma combinación de apertura/ lente de la que nos indica el exposímetro.
Por último, al ser tan largas las exposiciones, las imágenes generalmente tendrán mucho “ruido”el cual debe reducirse en Photoshop.
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