La cámara fotográfica puede servirnos como un pincel para pintar con luz. Para ello fue creada y la palabra fotografía significa exactamente eso: pintar con luz.
Generalmente la usamos para registrar momentos, paisajes o para fotografiar a nuestros amigos y familiares, pero ella también nos sirve para crear imágenes abstractas de gran belleza y colorido.
Para hacerlo debemos colocar la cámara de manera que no utilice el flash y si tenemos la posibilidad de graduar la velocidad, debemos colocarla entre medio segundo y 30 segundos o aún más si la cámara lo permite.
Podemos trabajar con diferentes fuentes de luz, pero es importante que el lugar esté lo más oscuro posible y que las luces ofrezcan un buen contraste con la penumbra.
Un lugar ideal para hacerlo es en la calle, logrando captar las luces de los autos que pasan. En la autopista, siguiendo las luces del los autos, se duplica el efecto, ya que nosotros también nos movemos al sostener el obturador.
Podemos utilizar otras fuentes de luz que sean estáticas y simplemente mantenemos el obturador abierto mientras movemos la cámara. Lo increíble de este efecto es que siempre las imágenes serán una sorpresa, aunque con la práctica sí podemos predecir cuáles imágenes funcionan mejor y cuáles no, el efecto final siempre será como un truco de magia.
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Fotografías de Victoria Restrepo ©
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