El colodión húmedo fue una de los primeros procesos fotográficos desarrollados en Europa a mediados del siglo XIX. Consistía en sensibilizar en una placa de vidrio las sales de plata sobre una nueva sustancia llamada colodión.
Los fotógrafos de la época cada vez más deseaban un producto que no produjera una imagen única como el daguerrotipo, y que tuviera mejor calidad que el calotipo con sus negativos de papel.
Primero se experimentó con albúmina o clara de huevo para adherir las sales de plata a una placa de vidrio, éste proceso les dio la calidad deseada, pero era muy complejo de usar y las exposiciones eran larguísimas haciéndolo poco útil para la toma de retratos.
La respuesta la dio el artista inglés Frederick Sccott Archer quien decidió utilizar una nueva sustancia llamada colodión para cubrir las placas de vidrio antes de sensibilizarlas.
Este nuevo proceso proporcionaba unos negativos de alta calidad y muy rápidos a la hora de fotografiar, lo cual llevó a su rápida aceptación a pesar de lo difícil de usar.
Hoy en día nos parece realmente absurdo el pensar que los fotógrafos de finales del siglo XIX debieran cargar grandes placas de vidrio y un cuarto oscuro portátil. Allí mismo ellos debían sensibilizar las placas de vidrio en el momento de tomar las fotografías, ya que sólo se podían usar mientras el colodión estaba húmedo. Después de tomar la fotografía debían revelar la imagen y fijarla inmediatamente para poderla conservar.
Pero éste gran avance fue el precursor de la fotografía moderna y permitió que a partir de los negativos de vidrio se pudieran imprimir innumerables copias de un mismo original con una calidad excelente




