El hecho de que haya mal tiempo no quiere decir que debamos desistir de sacar la cámara. La niebla o neblina es uno de esos fenómenos meteorológicos que pueden transformar una imagen en algo mágico.
La niebla nos da la posibilidad de crear imágenes monocromáticas y misteriosas y puede ayudarnos a transformar una escena simple en un lugar mágico.
Para fotografiar la niebla debemos tener en cuenta que ésta es difícil de enfocar y a no ser que la imagen tenga un ponto bien definido donde el sensor pueda fijarse, es posible que la cámara se encuentre haciendo esfuerzos infructuosos sin encontrar donde enfocar. Así que debemos hacerlo manualmente en lo posible o buscar una apertura de diafragma pequeño.
La niebla, especialmente si el día es a la vez brillante, puede también ocasionar problemas a la hora de medir la luz, ya que esa gran masa blanca y brillante puede causar una mala lectura del exposímetro de la cámara.
Así que debemos estar seguros de confirmar la exposición mirando la pantalla, si estamos trabajando en cámara digital.
Para tomas con cámaras de película y aún para las digitales, es importante compensar la exposición, sino podemos medir manualmente la luz , debemos hacer al menos 3 tomas adicionales sobre exponiendo la imagen para tener varias opciones y no perder una maravillosa oportunidad por que la fotografía está sub-expuesta.






























