Muchas veces pensamos que después de que el sol se oculta, ya no podemos utilizar nuestra cámara, pero si disponemos de un trípode y un poco de paciencia, podremos obtener imágenes muy hermosas y diferentes, especialmente en paisajes donde haya elementos arquitectónicos y luz artificial.
En general tendremos condiciones de luz muy bajas y por este motivo, es necesario colocar la cámara en un trípode, para poder obtener una buena profundidad de campo, sin tener que sacrificar el enfoque y al mismo tiempo utilizar un ISO más bajo.
El ISO de la cámara es lo que nos permite graduar la sensibilidad del sensor de la cámara (o de la película, en el caso de la fotografía tradicional). El ISO más alto, nos permite tomar fotografías en condiciones de luz más bajas, pero al incrementarlo, también se aumentará el “ruido” (grano en la película).
El ruido digital aparece en la imagen como pequeños puntos de colores que hacen que la imágen aparezca un poco sucia sobretodo en las zonas de sombras.
La exposición será bastante larga y debemos tratar de balancear tanto la luz natural como la artificial. Lo mágico de estos pocos minutos en los que el cielo todavía está iluminado, es que nos permite mezclar armoniosamente la luz que se refleja tenuemente sobre las edificaciones y el brillo de la luz artificial que todavía no es la que determina la iluminación general de la imagen.
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