
La fotografía macro es aquella que nos permite acercarnos y ampliar un objeto fotográficamente.
Al fotografiar muy cerca, el enfoque y la profundidad de campo son cruciales. Enfocar un par de milímetros hacia delante o hacia atrás puede hacer una gran diferencia en la imagen, así que es recomendable hacer siempre un enfoque manual, pues para la cámara es muy difícil cuantificar estas pequeñísimas diferencias.
Al tener una profundidad de campo tan corta es crucial poder cerrar el diafragma lo más posible, pero al cerrar el diafragma debemos compensarlo con velocidades más lentas, más luz o con un ISO más alto.
El problema al aumentar el ISO es que la imagen tendrá más ruido y perderá resolución y detalle. La otra opción es conservar el ISO en 100 o 200 y usar una velocidad más lenta, pero para usar esta opción es indispensable usar el trípode y de ser posible el control remoto, si la cámara tiene uno o el timer, para evitar el más leve movimiento de la cámara.
Esta opción es la mejor para fotografiar objetos estáticos y flores, siempre y cuando no haya viento, pero no es práctica a la hora de fotografiar insectos. Si queremos fotografiar objetos en movimiento tenemos que hacerlo con muy buena luz natural, usando el flash o luz artificial.
Iluminar apropiadamente objetos tan pequeños es todo un arte y requiere de práctica y experiencia, es mejor usar una luz difusa para no crear sombras fuertes. Rebotando o cubriendo el flash, podemos rebajar su intensidad y lograr una luz más suave.







