Las verduras y vegetales son un gran campo dentro la fotografía comercial de alimentos y al igual que cualquier otro tipo de comestible, su primera cualidad es la frescura.
Al escoger las verduras o vegetales debemos ser extremadamente estrictos en cuanto a su apariencia física, evitar a toda costa las manchas, o las diferencias de colorido que puedan denotar que la planta o la verdura está reseca.
Si vamos a utilizar luces de estudio es mejor trabajar con dos productos semejantes, uno para hacer las pruebas y otro para hacer la toma definitiva. Especialmente las verduras con hojas tienden a marchitarse rápidamente con el calor de las luces.
La luz natural nos da un poco más de tiempo y nos permite trabajar más lentamente, aunque es más difícil de controlar y puede cambiar drásticamente en unos pocos minutos.
Si trabajamos con luz natural es mejor hacerlo en un día nublado o filtrar la luz a través de una cortina blanca.
La luz siempre debe tener una dirección principal, es decir, debe venir de un sólo lado. Nuestra visión natural está regulada por el sol, como fuente única de luz, así que al fotografiar, debemos conservarla.
Esto no quiere decir que nos vamos al extremo de dejar el otro lado en penumbras. Es muy importante mantener una iluminación equilibrada en toda la imagen y esto se logra colocando una luz suave, que no proyecte sombras en la dirección contraria o utilizando un reflector.
Los reflectores se pueden conseguir comercialmente o se puede usar sencillamente cartón blanco, cartón forrado en papel aluminio o incluso un pequeño espejo.
La exposición debe estar completamente equilibrada, especialmente para evitar que las áreas iluminadas pierdan detalle. Si la cámara dispone de histograma es mejor usarlo para estar seguros de que no tendremos este problema.
El ISO debe ser lo más bajo posible, 100 o máximo 200. Mantener el ISO bajo nos permite evitar el ruido (digital) especialmente en las sombras.
La profundidad de campo: aunque en fotografía de alimentos es usual desenfocar algunas áreas de la imagen, esto debe hacerse con mucho cuidado, pero en general nuestro producto debe estar enfocado y el desenfoque debe estar en el fondo, así que necesitamos cerrar el lente para lograr una profundidad de campo adecuada.
Debemos fotografiar de cerca, lo más cerca posible del producto para destacar las cualidades de color y textura, al estar cerca, la profundidad de campo también se reduce.
Esto nos obliga a trabajar con trípode. El trípode es la segunda pieza de equipo, después de la cámara, más importante a la hora de hacer fotografía de productos. Nos permite hacer un encuadre y sostenerlo y nos permite control perfecto sobre la apertura y la velocidad.
Por último, una treta que ahora utilizan todos los supermercados: las gotas de agua. las verduras cubiertas en un leve rocío son extremadamente atrayentes. Podemos usar agua corriente aplicada con un pequeño atomizador o spray, pero el agua se seca rápidamente y se desliza. La glicerina que se consigue en las farmacias y droguerías da mejor resultado y no se seca.
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Fotografías © Victoria Restrepo
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