Nueva York es una ciudad donde la estaciones están muy marcadas, el verano caliente y húmedo contrasta con el frío invierno y la primavera y el otoño se viven especialmente en el parque central.
El invierno no detiene la ciudad, aunque la nieve caiga en abundancia las calles siguen llenas de gente que recibe la nieve sobre sus cabezas con la misma despreocupación con que recibe el sol del verano.
La primavera es un renacer increíble, después de varios meses en los que la vida parece haberse detenido, el parque central se llena de flores y hojas, como tratando de recuperar el tiempo perdido.
El verano es húmedo, caliente y la temperatura es asfixiante, el parque parece una selva tropical, con el canto de las cigarras y millares de insectos revoloteando.
El otoño es hermoso, los árboles antes de despedirse de sus hojas se llenan de colores, mientras el piso se cubre de hojas, las ardillas incansables recogen bellotas.
Fotografías © Victoria Restrepo
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