Al fotografiar flores es importante decidir de antemano que tipo de imágenes queremos tomar y prepararnos para ello.
En la fotografía macro, nuestro sujeto principal, generalmente es un pistilo, un pétalo, la corola, etc. son detalles tan pequeños que a simple vista pasan desparecidos, pero que nos llevan al reino mágico de la imaginación.
Si vamos a tomar fotografías de acercamiento, debemos tener un lente macro o una cámara que tenga incluida esta función. La otra pieza de equipo necesaria es un trípode. Aunque es posible tomar imágenes macro sosteniendo la cámara con la mano, será mucho más difícil lograr un enfoque y encuadre perfectos.
Cuando nos acercamos mucho a una flor, la profundidad de campo es mínima, puede incluso llegar a ser de sólo unos milímetros y en este caso el lugar donde enfocamos es crucial.
Mantener éste punto manualmente es casi imposible, el trípode nos brinda estabilidad y nos permite dejar ambas manos libres no sólo para hacer el enfoque sino también para sostener una pantalla, un reflector o algún otro elemento.
Iluminación:
La luz es primordial para obtener la imagen perfecta y debemos utilizarla a nuestro favor.
Las flores son muy delicadas y generalmente no resisten luz de alto contraste, un día soleado no es el más conveniente para hacer fotografías macro, ya que tendremos problemas con las luces brillantes y las sombras profundas.
Si el día está muy soleado debemos utilizar un difusor de la luz, bien sea una sombrilla blanca, de las que se usan para fotografía de estudio.
También utilizar papel o tela blanca, pero en este caso, vamos a necesitar también un asistente que nos ayude a sostenerlos en el lugar adecuado, cubriendo el sol, pero fuera del alcance del lente. La luz ideal es una luz suave y difusa o una contraluz fuerte para destacar la textura y las transparencias pero que no distorsione la belleza de la flor.
El otro elemento que debemos tener en cuenta a la hora de fotografiar las flores es el viento. Las flores son susceptibles a moverse con la más leve brisa y fotografiarlas requiere de mucha paciencia.
Si el viento es muy fuerte, es mejor dejar la sesión fotográfica para otro día o tratar de construir un refugio con cartón para protegerla. Si es sólo una leve brisa, podemos esperar con paciencia por ese instante en que ella se detendrá a posar por unos escasos segundos.
Otra forma de ayudar a estabilizar una flor es utilizar una varita con un gancho de las que se usan en los viveros para dar estabilidad a las plantas.
Correcta exposición:
El otro tema primordial es la exposición y lo más importante es tener opciones. Aunque en general el exposímetro de la cámara es capaz de darnos una lectura bastante aproximada de la luz, no sobra hacer algunas tomas adicionales con un poco más y un poco menos de velocidad, ya que la apertura del diafragma no debemos tocarla, pues es ella la que determina el enfoque y la profundidad de campo.
Tener la flexibilidad de tomar varias versiones de la misma imagen, con sólo ¼ o ½ puntos de diferencia en la exposición, nos dará la posibilidad de obtener la imagen perfecta y de cubrirnos también en el enfoque.
Es aconsejable además utilizar el control remoto de la cámara, si disponemos de uno o sino utilizar el disparador automático con el temporizador. Muchas veces el sólo movimiento del dedo sobre el obturador, hace que la imagen quede borrosa o desenfocada.
La fotografía macro de flores es un tema apasionante y millones de fotógrafos aficionados y profesionales en todo el mundo la ejercen día a día, lo importante es la práctica continua para aprender de nuestras propias imágenes y errores.






















