El ambrotipo es uno de los primeros procesos fotográficos y apareció en una época en la que todavía se estaba experimentando con diferentes formas fe obtener y fijar la imagen.
El ambrotipo se basa en el mismo principio del colodión húmedo, en el que una placa de vidrio se emulsionaba con colodión y sales de plata y mientras aún estaba húmeda se fotografiaba y se revelaba inmediatamente.
La idea era crear un negativo subexpuesto o una imagen muy débil a la que luego se le oscurecía el fondo, ya fuera pintando el vidrio de negro o colocándoles tela o cartón, lo que permitía ver la imagen en positivo de una forma similar a los daguerrotipos.
Tenía la ventaja sobre el proceso regular del colodión de que las exposiciones eran más cortas, lo cual era una gran ventaja a la hora de hacer retratos, pero su gran desventaja frente a este proceso, era que las imágenes eran únicas y no se podían reproducir.
Los ambrotipos se han conservado en perfectas condiciones y han soportado muy bien el paso del tiempo. Ellos al igual que los daguerrotipos, se presentaban en lujosos estuches de cuero, madera o metal.
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